Los diamantes naturales se forman en las profundidades del manto terrestre, a unos 150 a 200 kilómetros por debajo de la superficie, donde los átomos de carbono se cristalizan bajo una presión extrema y a temperaturas cercanas a los 1.200 °C. Este proceso se desarrolla a lo largo de entre 1.000 y 3.000 millones de años. Posteriormente, las erupciones volcánicas transportan los cristales hacia arriba a través de chimeneas de kimberlita, acercándolos lo suficiente a la superficie como para poder extraerlos. Esta rareza geológica confiere a los diamantes naturales su valor perdurable y su significado emocional. A la hora de elegir una piedra, solicita su certificado: este confirma el origen natural del diamante, así como su peso en quilates, color, pureza y talla, para que puedas comprar tu joya de BAUNAT con total confianza.