Por lo general, utilizamos este término para indicar la forma del diamante, es decir, corte redondo, corte de pera, corte oval, etc. El corte es en realidad una de las 4C y puede ser clasificado como 'Excelente', ‘Muy Buena', 'Bueno', 'Feria' y 'Pobre'. Esta clasificación depende de la calidad que tienen las proporciones, simetría y el pulido del diamante. Las proporciones y la simetría son lo que influye en el brillo general y el fuego de la piedra, más que sólo la forma. La forma sin embargo influye en cómo el diamante muestra su fuego y brillantez. Una princesa por ejemplo brillará de una manera muy diferente de un brillante redondo.