Un reloj bien cuidado puede durar muchas generaciones. Asegúrate de que un profesional lo revise minuciosamente cada dos años. Sin embargo, hay algunas cosas que puedes hacer para extender su vida útil. Por ejemplo, trata de evitar que el reloj entre en contacto con agua o sustancias abrasivas que puedan rayarlo. Los campos magnéticos y la luz solar directa también pueden dañar el mecanismo o la batería. Lo ideal es pulir el oro con un paño húmedo y la correa de cuero del reloj con un paño de algodón suave. Haz que un especialista reemplace cualquier vidrio dañado lo antes posible.