El contraste protege al comprador contra el fraude y protege al comerciante contra la competencia desleal. El oro y la plata llevan siglos mezclándose con otros metales, ya que en estado puro son demasiado blandos para crear joyas con ellos.
A simple vista no es posible reconocer la cantidad de metales más baratos utilizada en el proceso de endurecimiento. Incluso una capa de oro de un par de micrones puede parecer oro cuando está nueva. Ni siquiera el joyero o químico más competente puede decir la cantidad de metales nobles empleados en una aleación.
El elevado precio de los metales preciosos hace que algunos comerciantes de dudosa honestidad se sientan tentados a utilizar aleaciones menos valiosas. Este fraude resulta difícil de detectar y los perjudicados son los fabricantes honrados y, naturalmente, el comprador final del producto.
Siempre ha existido la necesidad de proteger al público y a los proveedores honestos. Por esta razón, todas las piezas que se venden como oro, plata o platino van provistas de una marca o sello que confirma que cumplen las normas legales.
Otras informaciones interesantes:
1. ¿Cuál es la calidad estándar de las joyas de BAUNAT?