El brillo de un diamante tiene que ver con la forma en que refleja la luz. Y eso viene asociado a la calidad de la talla. Un talentoso tallador de diamantes sabe cómo crear un fascinante juego de luces y colores cada vez que se mueve el diamante. Ese juego de luces es en realidad una combinación de brillo (reflejo), fuego (destellos de arco iris) y centelleo (cambios entre áreas claras y oscuras). Todos estos elementos explican cómo un diamante brilla como ninguna otra piedra preciosa.