Dentro de la familia de los diamantes coloreados, los amarillos son los más comunes, mientras que los azules y verdes resultan mucho más escasos. Los
diamantes rojos son, con diferencia, los más raros, se calcula que existen entre
20 y 30 ejemplares en todo el mundo, y suelen ser de pequeño tamaño, por debajo de 0,5 quilates.
Los diamantes rosas son muy demandados, y su rareza se refleja en precios récord por quilate en subastas año tras año.
El precio de los diamantes de colores y su valor como inversión
Aproximadamente el
2% de la oferta mundial de diamantes es coloreada, por eso su valor ha ido aumentando de forma sostenida. Incluso las gemas más pequeñas pueden considerarse una inversión, y los ejemplares de mayor tamaño alcanzan sumas muy elevadas. Gracias a su escasez, los diamantes de colores constituyen
una inversión significativa y estable, cuando se valoran a largo plazo: el tiempo actúa como aliado de estas piedras.
A diferencia de los diamantes incoloros, donde cuanto más pálido es el color mayor es su precio, en los diamantes de colores rige otra lógica, la intensidad cromática es clave, con una regla sencilla: cuanto más intenso, mayor el valor.