Entre las gemas históricas, destacan piezas insignes como el Graff Pink,
un diamante rosado de 24,78 quilates que Laurence Graff adquirió por 46 millones de euros. Su rareza y pureza lo convierten en una creación sin igual de la naturaleza. También sobresale el Centenario De Beers, el diamante blanco más perfecto jamás cortado: con 273,85 quilates, color D y pureza impecable, ostenta un valor asegurado de 100 millones de dólares.
En tiempos recientes, la venta del
Blue Moon of Josephine por 48,4 millones de dólares marcó un nuevo capítulo en la historia de los diamantes azules, consolidando la fascinación por las
joyas de alta gama.