La tradición americana de damas de honor está cada vez más de moda. Tus amigas, vestidas con su mejores galas, te ayudarán en el día más bonito de tu vida. Sustituyen a las damitas de honor, o a los pajes –los niños de arras– y caminan delante de los novios en el pasillo de la iglesia. Pero los tiempos cambian. Para agradecerle a estas mujeres –generalmente tus mejores amigas–, un regalo es un buen detalle. Pensamos que una joya de diamantes es un bonito gesto, pero por supuesto también se pueden regalar otras cosas. Algunas ideas para inspirarte:

Una joya de diamantes

Comprar una joya de diamantes para las damas de honor, es un detalle muy bonito. La joya se puede entregar antes de la boda, y así ellas podrán lucir el diamante ese día. ¿A una de tus amigas le encantan los pendientes de diamantes? Busca un par de pendientes clásicos. ¿Tu otra amiga es una enamorada de los collares? Elige un diseño especial para ella. Al elegir una joya que se ajuste a su personalidad, aseguras que la usarán después de la boda. Eso sí, te recomendamos que las joyas tengan un precio parecido, para evitar discusiones.

Un bolsa con regalos

Si no tienes el presupuesto suficiente para comprar una joya de diamantes para cada dama de honor, puedes sorprenderlas con una bolsa de diferentes regalos. Esta bolsita puede contener toda clase de regalos: ropa interior, productos de belleza, maquillaje, etc. Indudablemente tú sabes mejor que nadie lo que le puede gustar a tus amigas, pero sabemos que a toda mujer le gusta una bolsita con regalos personalizados.

Una escapada de lujo

Planea un fin de semana con tus amigas antes de tu matrimonio o después de la luna de miel. Relájate en un sofisticado spa o vete de compras a Londres, París o Milán. Por supuesto, también puedes elegir una escapada más aventurera, hay muchas posibilidades.

Si decides comprar una joya de diamantes para sorprender a tus damas de honor, entonces estamos felices de ayudarte. Por favor, echa un vistazo a nuestra amplia colección y no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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GERD VAN DE VEL