Cualquier diamante natural que veamos hoy se formó hace más de 3 mil millones de años, en lo profundo de la corteza terrestre, bajo condiciones de intenso calor y presión. Un proceso único mediante el cual los átomos de carbono cristalizan, dando como resultado diamantes en bruto. Pequeñas piedras preciosas, accesibles sólo desde unos pocos lugares del mundo. Los diamantes en bruto se someten a un proceso conocido como talla y pulido de diamantes, cada uno con su talla y diseño únicos para realzar el verdadero brillo y fuego del diamante, un testimonio de la extraordinaria belleza que se encuentra en la naturaleza.