Ya es primavera - a pesar de que no siempre se nota - y las flores ya están floreciendo. La ciudad se llena de colores y aromas frescos. Es la estación del Art Nouveau, el movimiento de arte de finales del siglo XIX y principios del XX, que todavía sigue estando de moda. La joyería vintage ha sido siempre muy popular. A las mujeres les gusta el estilo romántico del Art Nouveau, incluso muchas hacen todo lo posible para comprar joyas de diamantes de ese período. Pero, ¿qué hace tan especial el Art Nouveau? Echamos un vistazo más de cerca a este movimiento artístico.

Romance puro

El Art Nouveau se centra en la modernización. Cuando otros movimientos de arte eran muy geométricos y abstractos, el Art Nouveau encontró su inspiración en la naturaleza. Este estilo se deja influenciar con la arquitectura antigua, la moda, el arte y la joyería. En cualquier caso, comprar un diamante es muy romántico, pero el estilo Art Nouveau es aún más romántico. Simboliza el romance puro. Las características principales son líneas onduladas, colores naturales oscuros (amarillo mostaza, verde oliva, rojo y marrón oscuro) y representaciones de objetos naturales, como vides, mariposas, orquídeas y las alas de los insectos. ¿Estás familiarizado con el trabajo de Aubrey Beardsley, Gustav Klimt, Alfons Mucha y Victor Horta, y no sabes qué es Art Nouveau?

Joyas Art Nouveau

¿Estás pensando en comprar un diamante para tu novia y le encanta el estilo vintage? Seguro que puedes sorprenderla con una joya Art Nouveau, o un modelo moderno que destila la misma atmósfera. Las joyas Art Nouveau tiene el encanto de lo antiguo, pero siguen siendo modernas.

El Art Nouveau vuelve a la naturaleza. La naturaleza - y sus peligros- son hoy en día un tema candente. Las flores están llenas de simbolismo. Un anillo de flores de diamantes, por ejemplo, es un símbolo claro del amor.

¿Te gustaría comprar una joya de diamantes con estética Art Nouveau? En nuestra colección tenemos algunos modelos inspirados en la naturaleza. La colección Monarca es un ejemplo perfecto.

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GERD VAN DE VEL